martes, 17 de junio de 2008

VIVIENDO LA NOCHE

VIVIENDO LA NOCHE ( al barrio del FOMENTO )



De mis manos,
zarpan barcos
sobre ese fino hilo de tinta,
que me une a la noche.



I

En el muelle,
el Fomento se abre como dos inmensos muslos
con besos y abrazos en cada esquina
de cara a una galería indolente,
fundiéndose en esos pubs
bajo ambiguas luces de neón.

Esa lascivia primitiva
que gravita en ojos alumbrados
desangelando el deseo
detrás de cada gesto.

¿ De que sirven las barras
con hermosas muñecas,
si acaso no estas ebrio
para reconocer ...
solemnes sombras sin apenas importancia?



II

Las luces desnudan
esos ojos de carne viva
llenos de selvas,

iluminan...
hermosas líneas femeninas,
geometrías perfectas
donde las medidas bailan entre escotes
y apretados muslos,

luces almacenadas
que como hiedras dibujan,
apiñados cuerpos
bajo histéricos altavoces,

y el deseo se abraza
al humo de un cigarrillo,
rodea lascivamente el vaso
donde unos cómplices labios se insinúan.



III

Y recorres la noche
como dos largas piernas,
con la urgencia imprecisa
de un merodeador de saldos,

la pobre gramática
se dilucida entre labios inaprensivos,
entre esa estática belleza
incapaz de dar un sentido coherente
a la comunicación,


( se queda en silencio ...
la palabra herida,
entre las manecillas del reloj
marcando horas vacías. )



IV

Ya sé,
que afuera amanece
y tiemblan de frío tantos desencuentros,
cuanta tirita hace falta
para cubrir tanta herida,

husmeadores,
en una desmedida soledad
detrás de cada trago,

en la mirada perdida
que no encuentra complicidad,

en los indecisos miedos
aristocráticamente maquillados
que ciegan la luz ...

ante tanta incertidumbre.



V

De sobra sabes,
que es ... la noche,

los instantes se suicidan
sin apenas amanecer,
en ese desierto de fuego sin someter,

que los besos hacen las maletas
y se llevan las primaveras
dejando los corazones en paro
y los móviles fuera de cobertura,

y sé ...

que solo buscas un abrazo
que te ampare del frío,

unos labios en los que vivirse,
en los que la existencia ...

no sea tan solo una duda.


VI

Se intuye
esa extraña intimidad
tomando postura entre espejismos,

y te reclaman miradas virtuales
que denotan cansancio
y soledad sin duda,

pero ya ves ...

somos dos cuerpos,
uno frente a otro,

ya impone ignorarlos
con esa arrogancia,
cuando solo hacen ...

nada más que interrogarnos.


VII (a)

Reconoces esos rincones olvidados de la piel
donde algún día, unas manos
dibujaron unas caricias,

por ello ...
buscas un racimo de ternura
e irás desnuda
al desafío de unos labios
que recorran esos pedigüeños pechos ...

y en un arrebato sin freno
destrenzas esas piernas de prostíbulo,
dejando el carmín corrido
entre las sábanas.


( b )

Y amaneces desnuda
entre mis sábanas,
mirándome ...
casi como a un extraño,

la resaca nubla tus ojos
y ni siquiera insistes,

( la muda sin razón de una noche
abre paréntesis al vacío )

y te descompones ...

la primavera sigue lloviendo
por tus ojos.


Que extraño ...

bajo tus párpados
se extiende,

un inmenso
y alargado silencio.


( c )

Suele pasar
y a veces ...

la ocasión se presta a ello,
aunque luego uno
acabe vacío
y naufragado entre el tacto de unas horas,

la ternura se queda atrapada
entre esas alas quemadas
por la luz de unos ojos ...

al comprender la enferma verdad
de esa fría caricia sin horizonte.



( He aprendido a callarme
cuando nada tengo que decir. )



( d )

Pero la noche es así,
y tú lo sabes ...

el espacio de esos pubs
registran perfumes
e insidiosas sombras vagando
entre la desesperanza.

El hecho de vivir,
no es echarse en brazos
del momento ...

porque luego vienen los desgarros
en forma de cadáveres.



EPILOGO.

a Dolores ... ( por su estimable paciencia y comprensión)


( Y en ese etílico Fomento
aún me queda un ápice de cordura
para huir ...
al refugio de unos brazos hospitalarios
y buscar la complicidad de una mirada
para depositar la soledad de mis caricias.)


Me voy a tu casa
pensandote,

desnudandome
a cada paso que doy

y agradezco infinitamente
el calor de tu cuerpo,

esa sensación tan indispensable,


pero lo que más me sorprende ...

es el silencio,
con que tu cuerpo

se acomoda al mío.