martes, 17 de junio de 2008

LA PALABRA DEL EXTRANJERO

PRÓLOGO



Acallo las palabras que me agitan
sobre el silencio de una página en blanco,
sobre ese fondo inabarcable
ebrio de libertad
donde me confino en silencio
y descargo mis adentros.

Que arda esta página,
este libro en tus manos,
que las palabras renazcan de sus propias cenizas
y sus residuos de fuego,

su memoria,

se quede en ti.



I


Si fuese realmente “yo”…

Pero me siento extranjero
de esos breves instantes vividos
dentro de mí mismo.

Siento la certeza,
en la incertidumbre de ser,

mi repugnancia visceral a todo enraizamiento,

... existir, fuera de toda pertenencia,
sin asumir dependencias,
sin ser subsidiario.



II


Nómada de mí mismo
delineado por el vértigo de la vida
por la interioridad del trazo
en la ausencia de todo lugar.

Eterno paria,

mi huida es ilusoria,
mi salvación está en mi próxima palabra,
mi próximo poemario.

Según me voy afirmando
me siento más extranjero,

más desarraigado.

Sólo este mundo extranjero
puede ser el mío
y su desierto mi destierro
donde están abolidos los límites,

sólo la arena infinita puede acompañar
mi palabra muda,
mi simiente
hasta el vasto horizonte.



III


Mis palabras crecen llameantes
en los bordes insepultos de la página,
como teas encendidas
alumbrando este amasijo de barro,

siembre al margen del verso insaciable.

Mis palabras expresan su propia soledad
vertebrada en la mudez de mis silencios,
la desolación de sus límites,
atrapado entre el fuego que las devora,
sitiado entre su inabarcable destino,

en ese inmenso y arenoso desierto
lleno de millones de granos de sed.

Mis palabras se aferran a esa página
del grosor del aire y los sueños,
desafiando al tiempo impérenme,

vagabundeo al otro lado de la página,
en ese blanco desierto solitario
como un extranjero errante...
perfilándome,

sobre mi propia devastación
olvidado entre sus confines.


IV

Me veis como algo distante,
pero la ausencia de ese extranjero
lleva grabado mi rostro,
la imagen sonora de mi “yo”.

¿Cómo puedo ser extranjero de mí mismo?

levantarme y ser el mismo de siempre,
la misma piel, el mismo rostro
hablándome con esa inexplicable impaciencia,
ese diálogo interino confabulador,

convertido en un monólogo
de dos ánimas tributarias ...

una de otra.


V

El extranjero es un hombre sin identidad,
por qué queréis nombrarme,

¿quién es ése ...
bajo ese nombre?

que atiende a mi perfil,

¿dónde quedará su huella grabada?
su paso por la vida...

El extranjero está fuera de mí
de mi refugio...
desoyendo toda plegaria,

reasumiendo su soledad
en los vastos espacios de su vacío.

Por qué queréis nombrarme.


VI

El extranjero
a través de sus acto
prueba su voluntad de existir,
su reconocimiento de sí mismo,
de su voz solitaria,
de sus ojos llenos de pasado.

Cómo poder distinguirlo de mí mismo.

Habitándome ...

¿No somos una misma voz?

Una misma mano
escribiendo un mismo sentir.


VII

¿Cómo definirse extranjero ...?

qué más da, qué tierra de abandono sea,
dejarás caer tu simiente entintad
en forma de apátridas palabras.

Desnudo ...

Qué sentido tiene de dónde vienes,
qué importa donde vas.

Aire,
sólo aire,

una mota de polvo en el aire.



VIII

El extranjero no dormita
en su ausencia primaria,
va pasando páginas
brotando sus palabras,
sintiendo sus aristas ardientes,

no hacen falta señales
al pie de la página en llamas ...

es un barquero del tiempo, desterrado
a vagar al borde insepulto de la palabra,
en el latir de su caminar ausente,
en su búsqueda dispersa en breves momentos.



IX

La distancia que me separa de mí,
de ese extranjero que está por llegar,

su silencio entumecido

sin saber muy bien qué esperar,
dónde estar,
a dónde ir,

nada puedes hacer por mí ...

sostengo el peso de mí mismo
con tal cantidad de palabras,

que entre cada blanco intervalo...

se ahoga mi voz.



X

La palabra muda desvelada por el silencio,
su agonía trenzada, en su alma,
su huella revelada en la lectura,

pero ...

tantas palabras calladas
ya no emiten sonido alguno,

tantos silencios ...



XI

¿Seré de verdad aquél a quien nombran?

¿cómo se puede ser, uno mismo?
donde casi todo nos ha sido impuesto,
donde la fragilidad de todo arraigo
no puede echar raíz en este suelo ingrato.

En este vagar errante,
en este desmedido exilio
se va consolidando la indigencia existencial,

el desarraigo.



XII

El extranjero pertenece a otro lugar,
qué importa a quién albergue...

¿hay algo más extranjero que la ausencia?

creo que sí,

la soledad de ese extraño “yo”
del que nos sentimos responsables.


Abro esa soledad ...
como un libro,

carente de páginas.



XIII

La niebla envuelve el camino
de ese silencio malherido
donde te alejas, solo,
extranjero de rostro mellado,
de ojos llenos de eternidad ...

tu pensamiento vaga en un universo desmoronado
espejado en una lectura incómoda,
donde las palabras se enfrentan a sí mismas
o se pierden en esa nómada errancia ...


...aferrarme a ti, en mi soledad,
en este oscuro desamparo,
se aprecia nuestra afinidad,

nuestra larga ausencia.



XIV

Seguramente ese lugar abstracto,
es ningún lugar,

la ilusión de un sueño
dentro de esa mediocre cotidianidad,
nuestro mundo occidental roe el vacío,
la ausencia, la nada ...

y entre todo,

el lacerante grito
de este tiempo traicionado,
esta dependencia atroz, inmisericorde ...
este mundo herido.


Siento que mi vida y muerte
comparten el mismo suspiro,

en este vacío infinito que sostiene el mundo.



XV

Cuando se desvanezcan las palabras
al final de mí mismo,

cruzaré la frontera
extranjero...
me reconoceré en ti,

sin identidad,

habré sido sólo un proyecto ...

testigo de tu ausencia
en este trágico vacío existencial,
de desconcertante brevedad que es la vida.




EPÍLOGO


No tengo el valor de leerme
donde tanto dolor me escribe,

estoy en esas palabras,

cada vez más pesadas
según voy envejeciendo.


Cuando mi última palabra
se vierta sobre la blancura de la página,
el libro se cerrará inexorablemente.



P.D.

( Sé que estoy en medio de la nada

entre el “ser” y el “estar”

entre “yo” y “ese otro”, extranjero,

en esta infinita ausencia

compartida con mi querido huésped.)